Hoy es 5 de Noviembre, la conspiracion de la polvora Guy fawkes

Recuerda, recuerda, el cinco de noviembre, la traición de la pólvora y el complot. No hay por qué tal traición, jamás se ha de olvidar. Somos Anonymous. Somos legión. no perdonamos . no olvidamos. esperamos
este lema, de Anonymus hace referencia a Guy Fawkes, Pero aun hoy hay mucha gente que no sabe ni quien es ni a que se refiere el dia de la polvora, asi que con ayuda de wikipedia, vamos ha hacer un pequeño resumen.

¿que es la Conspiración de la pólvora?

La Conspiración de la pólvora (en inglés: Gunpowder Plot) fue un complot organizado (1604–1605) por un grupo de provinciales católicos ingleses (Robert Catesby, Guy Fawkes) para matar al rey Jacobo I, a su familia y a la mayor parte de la aristocracia protestante volando las Casas del Parlamento durante la Apertura de Estado (5 de noviembre de 1605). Los conspiradores habían planeado secuestrar a los infantes reales, no presentes en el Parlamento, e incitar una rebelión en las Midlands.
Esta medida pretendía ser la señal para un gran levantamiento de los católicos romanos ingleses, descontentos por las severas medidas penales adoptadas contra ellos, que finalizaría con la instalación de un rey obediente al Papa en el trono inglés. Realizados los preparativos, el Gobierno descubrió la conjura, que acabó con la ejecución de la mayor parte de los conspiradores y sirvió de pretexto para un endurecimiento de las medidas antirromanas. El complot de la pólvora fue uno de una serie de tentativas de asesinato fracasadas contra Jacobo I, que siguieron al Complot Principaly al Complot ¡Adiós! de 1603. Muchos creen que la conspiración de la pólvora fue parte integral de la llamada Contrarreforma católica.
El 5 de noviembre de cada año, en el Reino Unido, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Terranova, Canadá, San Cristóbal y Nieves, algunas partes de Estados Unidos y antiguamente en Australia, se celebra el fracaso del complot. Allí se conoce como la Noche de Guy Fawkes, la Noche de la Hoguera y la Noche de los Fuegos Artificiales. El descubrimiento a tiempo de la conspiración (5 de noviembre de 1605) impidió el derrocamiento de la dinastía protestante de los Estuardo, personificada en Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia, y la entronización de un monarca católico, previsiblemente su hijo el príncipe Carlos, debidamente instruido en los dogmas católicos.

Los Antecedentes (que fue lo que lo origino)
La difunta Isabel I había mostrado una especial ojeriza contra los católicos leales al Papa, a quienes prohibió ir a misa y obligó a asistir a los oficios de la Iglesia de Inglaterra. Isabel, excomulgada por el Papa en 1570, se había encargado de ejecutar en 1587 —un año antes de la desventura de la Gran Armada— a la reina de Escocia, María I Estuardo [no confundir con María I Tudor, alias Bloody Mary («María la sanguinaria»), hermanastra mayor de Isabel I y antecesora de ésta en el trono de Inglaterra] para alejar la posibilidad de un golpe de Estado de los seguidores de la Iglesia de Roma. Cuando le sucedió Jacobo I, casado con la reina católica Ana de Dinamarca, se pensó que se suavizarían las leyes anticatólicas, pero ocurrió todo lo contrario, se endurecieron. No obstante, la aplicación de tales normas se hizo más laxa.

La conspiración
El 26 de marzo de 1604, Robert Catesby, Thomas Winter y John Wright se reunieron secretamente para intentar acabar con la represión anglicana. Unas semanas después, Catesby invitó a un quinto conjurado, Guy (Guido) Fawkes, a entrevistarse con el condestable de Castilla, Juan de Velasco, que se hallaba en Londres para negociar un tratado de paz con Inglaterra, después de 20 años de guerra entre las dos naciones, que sería firmado en el tratado de Somerset ese mismo año.
Fawkes tenía una larga experiencia en las artes de la guerra, habiendo luchado en los Países Bajos en un regimiento de exiliados católicos ingleses bajo estandarte español. El plan consistía en colocar unas cargas de pólvora en los sótanos del Parlamento para hacerlas estallar en la próxima ceremonia de apertura. Al año siguiente se unieron al proyecto otros cinco personajes: Thomas Bates, John Grant, Robert Keyes, Robert Wintour y Christopher Wright. Posteriormente, se agregaron Sir Everard Digby, Ambrose Rookwood y Francis Tresham para costear parte de la operación.
Los trece conspiradores alquilaron una dependencia en los sótanos del Parlamento, donde poco a poco fueron almacenando 36 barriles de pólvora, aguardando a que el rey abriese oficialmente las puertas del Parlamento a principios de octubre de 1605 para hacerlos estallar. Pero una epidemia de peste obligó a aplazar la ceremonia hasta el 5 de noviembre.
Diez días antes, un noble católico, William Parker, barón de Monteagle y cuñado de Tresham, recibió una carta anónima en la que se le advertía del peligro que corría al asistir a la ceremonia del rey. Quizás fuera Tresham el autor de la misiva, o acaso Robert Cecil, conde de Salisbury, conocedor desde hacía meses del plan de magnicidio y organizador más que probable, con su equipo de espías e infiltrados, de un contracomplot dirigido a descabezar definitivamente la «hidra jesuítico-católica-romana».
El 4 de noviembre, Salisbury dio orden al jefe de seguridad para que registrase el edificio del Parlamento. Allí encontraron a Guy Fawkes ultimando los preparativos para la voladura. Historiadores afirman que no revelo los nombres de sus complices, otros dicen que sólo algunos. Sin embargo, no cabe duda alguna de que fue torturado brutalmente.
Tras esto, algunos de los conspiradores fueron capturados y ejecutados en el acto. Otros, como el propio Robert Catesby, huyeron de Londres, pero fueron poco a poco siendo apresados o asesinados por la guardia inglesa. Tresham murió poco después en la Torre de Londres. Sometidos a juicio los demás, entre ellos Fawkes, fueron ejecutados «en el mismo lugar que habían planeado demoler», frente a Westminster, siguiendo la costumbre con los traidores: «Colgándoles del cuello sin dejarles morir, seccionándoles los genitales, echándolos al fuego ante sus propios ojos y, hallándose aún vivos, destripándoles y arrancándoles el corazón antes de decapitarles y despedazarles. Luego se expondrían ante el público las cabezas clavadas en picas y serían arrojados los restantes trozos a los pájaros para su alimento». Para asistir a las ejecuciones hubo que pagar entradas como a cualquier otro espectáculo de masas.
Aunque el sótano donde se almacenó la pólvora desapareció en el incendio de 1834, desde aquel 5 de noviembre de 1605 la guardia del Parlamento ha seguido registrando el edificio todos los años como preámbulo a la ceremonia de apertura por el monarca —actualmente, la reina Isabel II—, más por conservar la tradición que como precaución, existiendo métodos más modernos para contrarrestar cualquier tipo de atentado.

Las consecuencias del fallido golpe sobre los católicos no se hicieron esperar. Se les prohibió servir como oficiales del ejército o de la armada, se les estigmatizó socialmente y se les privó del derecho al voto, exclusión que se mantuvo hasta bien entrado el siglo XIX.
Hay quien se pregunta qué habría sucedido de haber triunfado la conspiración y muerto el rey Jacobo I. La verdad es que la mayoría de los católicos desconocían el intento de magnicidio, por lo que seguramente no habrían podido reaccionar —si acaso con temor a las represalias—. Es difícil imaginar que los conjurados hubieran logrado secuestrar impunemente al príncipe Carlos, sucesor del rey, como estaba previsto o, en un acto de fanatismo, acabar con su vida.
Las únicas consecuencias del atentado fueron —aparte de la ejecución de los conspiradores y la represión contra los católicos— la celebración del episodio encendiendo hogueras y quemando efigies de Guy Fawkes todos los años para dar gracias a Dios por impedir el acto criminal y proteger a su pueblo elegido —los protestantes— de la conspiración católico-romana. El 5 de noviembre fue declarado «fiesta perpetua para dar gracias a Dios por librarnos de los papistas y como muestra de nuestro odio hacia ellos».
¿que es entonces La festividad de Guy Fawkes o Bonfire Night?

A pesar de que Carlos I —casado con una mujer católica— quiso acabar con la conmemoración, los radicales protestantes lograron mantenerla como símbolo de la unidad y la conciencia protestante. La festividad de Guy Fawkes adquirió a finales del siglo XVIII una nueva faceta como acto de vandalismo cuando el pueblo se dedicó al pillaje y a arrancar la madera de las casas y las vallas para arrojarlas al fuego como combustible.

A mediados del siglo XIX, el día de Guy Fawkes ya había perdido el significado patriótico y anticatólico (significado dado por los protestantes), de forma que el Parlamento tomó la decisión de retirarlo del calendario oficial, dejando que siguiera como festejo popular. Con el tiempo, la imagen de Guy Fawkes sería sustituida por la de otros personajes odiados, como el líder nacionalista irlandés Charles Parnell, el Papa de Roma, el zar de Rusia, las sufragistas, Adolf Hitler y hasta Margaret Thatcher, lo que ha motivado el descrédito de la celebración, que parece haber perdido su valor histórico. Tony Blair fue el muñeco a quemar en 2004.

Se ha interpretado la costumbre de quemar efigies de personajes odiados por el pueblo, como Guy Fawkes, como parte de un culto pagano que se remontaría a la antigüedad.

Sea como fuera, Inglaterra sigue con su tradición introduciendo elementos relativamente nuevos como los fuegos artificiales y la costumbre entre los niños de pedir a los mayores «un penique para el muñeco» que acaban de fabricar. Las medidas de seguridad han obligado al gobierno británico a prohibir la venta de petardos a los menores de edad. En la trastienda de la noche de Guy Fawkes se hallan bien presentes la hostelería, el comercio y, desde luego, los juerguistas.

¿Quien es Guy Fawkes

Nacimiento    13 de abril de 1570
York,  Inglaterra
Fallecimiento    31 de enero de 1606 (35 años)
Londres,  Inglaterra
Movimiento    Conspiración de la pólvora
Área    Inglaterra
Guy Fawkes (13 de abril de 1570, York – 31 de enero de 1606, Londres), también conocido como Guido Fawkes, fue un conspirador católico inglés. Sirvió en el Ejército Español de los Países Bajos y perteneció a un grupo del Restauracionismo Católico inglés, el cual planeó la Conspiración de la pólvora con el objetivo de derribar el Parlamento con explosivos situados en las bases del edificio y asesinar al rey Jacobo I de Inglaterra, a sus familiares y al resto de la Cámara de los Lores. Él era la pieza clave: debía detonar los explosivos cuando los parlamentarios estuviesen reunidos. Finalmente fue arrestado el 5 de noviembre de 1605, declaró que sus intenciones eran acabar con las persecuciones religiosas, se negó a denunciar a sus cómplices y fue ejecutado. Desde entonces ese día se rememora en su país natal la Noche de Guy Fawkes o la Noche de las Hogueras -Bonfire Night en inglés-, donde se simula la quema del mismo en la hoguera.

Infancia y adolescencia

El único hijo de Edward Fawkes y Edith Blake, el descendiente de los Fawkes de Farnley y posible notario de cortes eclesiásticas que acabó convertido en abogado del Tribunal eclesiástico del Arzobispado de York y era descendiente de reconocidos mercaderes y del concejal de la ciudad, tuvo dos hermanas pequeñas: Anne (llamada así en honor a una hija del matrimonio nacida dos años antes que él y fallecida con tan solo siete semanas de vida) y Elizabeth. Fue bautizado a los tres días de nacer en la iglesia St. Michael le Belfrey y estudió en la escuela St. Peter (York), donde estuvo bajo la tutela de John Pulleyn y donde conoció a dos futuros compañeros en la Conspiración de la pólvora -John y Christopher Wright- y al futuro Obispo de Durham Thomas Morton.

Su padre murió en 1579, cuando él tenía la temprana edad de 9 años, y su madre se casó tres años más tarde con Denis Bainbridge, un católico cuya familia era conocida por ser protestante y que además ofrecía resistencia a la autoridad de la Iglesia de Inglaterra. Es posible que él fuera quién influyera a Guy y contribuyera a que se convirtiera al catolicismo. Con 16 años (1586), y convertido junto a toda su familia a tal rama del cristianismo, se dio cuenta de la brutal represión que el Parlamento inglés ejercía sobre los católicos locales. Un ejemplo de ello fue el caso de la Perla de York, una mujer que fue torturada y aplastada hasta morir por alojar a curas católicos en su casa.

Ocupación como soldado

Después de dejar la escuela a una edad muy temprana, se convirtió en sirviente de Anthony Browne, quien tras tener un disgusto con él, lo despidió. Tiempo después, sería su nieto, Anthony-Maria Browne, quién lo contratara nuevamente como mesero. En 1591, Fawkes heredó las fincas de su padre; después de arrendarlas por un tiempo, para ganar dinero, las vendió a Anne Skipsey.

En Europa, ocurrían una serie de Guerras de Religión. Fawkes y su primo Richard Collinge fueron a Flandes para unirse a Sir William Stanley en contra de la Revuelta holandesa. Fawkes estuvo diez años luchando por la causa católica española como soldado. Fue durante este tiempo que adoptó el nombre de Guido.

La conspiración de la pólvora

Artículo principal: Conspiración de la pólvora
Fawkes es conocido por su participación en la Conspiración de la pólvora, liderada por Robert Catesby. Probablemente le encargaron la operación por su experiencia militar y con explosivos. Fawkes y otros conspiradores alquilaron una cripta debajo de la cámara de los lores, tras el intento fallido de cavar un túnel debajo del edificio. El 26 de octubre de 1605, Lord Monteagle recibió una carta anónima advirtiéndole que se mantuviera alejado del parlamento.

Monteagle le mostró la carta al rey Jacobo, quien ordenó que se condujera la búsqueda en las bodegas debajo del parlamento. A tempranas horas del 5 de noviembre, Fawkes fue descubierto y detenido cuando salía de la bodega que habían alquilado. Dentro de la bodega se encontraron barriles de pólvora debajo de leña y carbón. Fawkes dijo que su nombre era John Jonson, y fue torturado durante unos días para tratar de extraerle información sobre sus compañeros en la conspiración. Después de unos días, Fawkes reveló algunos nombres de los conspiradores, pero sólo de aquellos que estaban muertos o los que las autoridades ya conocían.

El 31 de enero fue llevado a juicio, donde se le declaró culpable. Llevado al Old Palace Yard en Westminster, fue ejecutado allí mismo, siendo el último en llegar a la horca desde la que saltó para romperse el cuello y evitar así la agonía de la última parte de su ejecución. Su cuerpo sin vida fue descuartizado y, como era costumbre, las partes de su cuerpo fueron repartidas por las cuatro esquinas del reino como advertencia para otros aspirantes a traidores.

La cuna de Guy Fawkes

Como cada 5 de noviembre, la efigie del gran conspirador Guy Fawkes arderá en las hogueras de todo Reino Unido. Seguimos los pasos de uno de los villanos británicos más antiguos por las calles de la misteriosa York, la ciudad que le vio nacer.

La noche del 5 de noviembre de 1605, Guy Fawkes fue descubierto en los sótanos del Parlamento de Londres junto a 36 barriles de pólvora. De haber llevado a cabo su plan, habrían volado por los aires toda la familia real, los lores y miembros de la cámara de los comunes.

La ciudad de York.
El villano, cuya máscara blanca y caricaturesca es hoy todo un símbolo, había nacido 35 años atrás en la maravillosa York, en el condado norteño de Yorkshire. Su padre murió cuando aún era un niño y su madre se volvió a casar con un recusante católico y, por lo tanto, fuera de la ley. Poco a poco, Fawkes fue anidando un odio creciente en su interior espoleado por la persecución de los suyos.

Muchos edificios de York están ligados al célebre conspirador británico. Fue en St Peter’s School, el tercer colegio más antiguo de Inglaterra, fundado en el año 627 junto al río Ouse, donde Fawkes conoció a los que luego serían sus compinches en el fallido atentado contra Westminter.

Michael-le-Belfry.
Todos fueron testigos de jóvenes de un atroz episodio que tuvo lugar en su ciudad: la condena a muerte por aplastamiento de Margaret Clitherow que cometió el crimen de esconder en su casa a sacerdotes católicos. La casa de esta santa y mártir aún se puede visitar en The Sambles, una calle increíble que hoy cultiva el mismo aspecto que tenía la Edad Media.

Dentro también del cogollo de esta villa amurallada que moraron los romanos y los vikingos, se puede visitar la iglesia de Michael-le-Belfry, justo al lado de The Minster, la deslumbrante catedral. Aquí bautizaron a Fawkes (se conserva su partida de bautismo) y justo delante, hoy también podemos ver la casa donde nació. Una placa nos indica el portal exacto: «Guy Fawkes, conspirador del complot de la pólvora nació aquí en 1570 y murió ahorcado, arrastrado y descuartizado en la Ciudad de Londres el 31 de enero de 1606».

La casa donde nació.
También se detienen aquí los tours de fantasmas que recorren York cada noche (se dice que es la ciudad más encantada que existe) y es que conviene salpimentar las historias de ánimas con alguna anécdota de protagonistas de carne y hueso…

Aunque para inquietarse un pelín más no hay más que acercarse a las ruinas de la Abadía de Santa María al atardecer e imaginarse la vida en esa etapa oscura en la que la abadía más poderosa del norte de Inglaterra era desposeída y perseguidos todos sus fieles. Una época en la que York, centro de la resistencia católica, veía crecer al niño que de mayor intentaría destronar al monarca protestante.

El resto de la historia la conocemos bien. Cada 5 de noviembre, los británicos celebran la salvación de su rey en el fustrado atentado con una noche de hogueras y pirotecnia en la que se queman figuritas del vecino de York. Sólo en St Peter’s School tienen el detalle de utilizar otro tipo de combustible en consideración a su antiguo alumno.

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